¡Lucha!


   ¡Hola!

   ¿Has sentido alguna vez que el tiempo sigue pasando en tu vida, pero que tú te has quedado congelado en el mismo sitio? Tu cuerpo cambia, tu pelo se vuelve cano, tu tez ya no tiene la luminosidad habitual y hasta tu voz suena distinta. Este tipo de cambios no los notas en el día a día, solo las fotos o vídeos pueden mostrar ese paso del tiempo, que en realidad ha sido un suspiro.


   Antes de nada, el extracto de esta semana:




CAPÍTULO IV: LUCHA

Me resistía a creerlo, no debía estar en ese lugar, no tenía por qué estar pasando esa penuria, seguramente habría habido alguna confusión.
Lo ideal hubiera sido que todo acabase cuando ese coche me golpeó, pero me han traído aquí, ¿por qué? ¿para qué? ¿debía hacer algo?
Toda mi vida había sido una larga espera, era inconcebible que tuviese que seguir a la expectativa y sobre todo de esa manera.
Debía de haber un patrón. Todos poseíamos algo que nos hacía permanecer en ese horrible lugar, pero nadie quería hablar conmigo, todos guardaban silencio.
Necesitaba hacer algo y rápido.



   No hacer nada de provecho en la vida. Pasan las estaciones, cumples años, pero no avanzas. ¿Qué es avanzar? ¿Casarte y tener hijos? ¿viajar? …

   Yo aún no lo sé.

   María, en aquella estancia blanca e infinita, estaba rodeada de personas que no habían hecho nada en su vida, esperar a que pasara algo, pero no buscarlo, solo esperar. Y ella, había hecho lo mismo y se dio cuenta estando ya encerrada, presa en su estado comatoso. ¿Qué podía hacer entonces? su realidad no era ya la misma que la de los demás. Aún así no se quedó quieta, luchó.

   ¿Y qué hay de nosotros? De la gente real que nos rodea y de nosotros mismos. ¿Tienes metas? ¿tienes sueños? ¿Luchas por ellos o simplemente esperas?

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